En este lugar dijo vivir Miguel de Cervantes cuando recibió carta del mismísimo Apolo.
Alfonso Delgado: - Administrador único de Casa Alberto.
En 1827 un hombre llamado Alberto fundó el negocio, o tal vez fue tan sencillo como abrir las puertas de su casa, ya que su hogar estaba en la trastienda. Años más tarde la traspasó a su sobrino Valentino y, al éste no tener descendencia, pasó a ser propiedad de diversas personas fuera de la familia. En 1985 se realiza una importante reforma, ampliando el espacio pero manteniendo los elementos que marcan la historia de este local: la
barra, las ventanillas frontales donde se vendían las entradas de la clá*, la madera o los grifos. En 1993 Alfonso se hace con la propiedad. Es entonces cuando se decide recuperar toda la esencia de Casa Alberto, narrándola a través de la decoración de sus paredes, tratando de recuperar los elementos típicos y puliéndolos hasta el punto de que parece que es ahora cuando la taberna está viviendo su máximo esplendor.
Casa Alberto es un imprescindible para cualquier buen comensal que se encuentre en Madrid. Allí podrá deleitarse con un buen vermouth, una caña bien tirada o un buen vino. No sin deslizarse por la barra hasta llegar al salón donde va a poder, pero probablemente no saber, elegir de entre todos los manjares que ofrece la carta, ya sea la de verano o la de invierno. Los platos estrella de la casa son el rabo de toro, los callos y el bacalao a la madrileña.
Cuando hace calor, podemos refrescarnos con las sugerencias del chef: ensalada con jamón ibérico y frutas, canelones de conejo con tomate y verdura, revuelto de pisto a la madrileña o sepia al ajillo con alioli de aguacate.
Para los que buscan sentirse como en casa, encontrarán el jamón ibérico, el gazpacho, salmorejo, las verduras a la parrilla con queso de cabra, el revuelto de molleja de cordero con boletus. También variadas ensaladas como la de pulpo asado con aliño rojo o clásicos como callos o rabo de buey estofado. De segundo, productos de temporada como bacalao, ventresca, rape o chuletillas de cordero, solomillo y escalopines de ternera. Al llegar al postre, los encontrarán de ayer y de hoy: flan de almendras, la leche frita tradicional, sorbete de limón al cava, tiramisú de mango, canelones de tres chocolates o mousse de violeta. Siempre innovando para que la experiencia del degustante siempre sea nueva y renovada.
La clientela, dicen, es tan variada como sus platos: locales, nacionales y extranjeros. A comer vienen los madrileños, sobre las ocho de la tarde vienen los extranjeros a cenar y a las diez vuelven los castizos.
Dentro de éstos hay otros dos tipos, los que buscan rememorar los sabores de antaño y los que ansían probarlos por primera vez. Dueños de otras tabernas centenarias como Casa Ciriaco, al cerrar los miércoles, se acercan a tomarse el aperitivo junto a sus amigos. Aquí no hay competencia, sólo amistad.
El responsable de la cocina es Mario, un observador chef repleto de respuestas y teorías sobre el comportamiento y las costumbres humanas.
Quien quiera vivir momentos gloriosos del antes y del ahora, que teclee un su buscador Casa Alberto y encontrará reseñas en páginas de todo el mundo. Si va a pie, haga un alto en el camino en el número 18 de la calle Huertas de Madrid.
Casa Alberto está en:
C/ Huertas, 18 – 28012 Madrid (España)
Teléfono: 91 429 93 56 | Mapa de localización |Contacta | Llama gratis
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